sábado, 26 de abril de 2014

De piedra ha de ser la cama, de piedra la cabecera...

En esta foto tomada de http://www.observatorioveracruzano.com/images/noticias2014/Abril2014/11/DOMINGO1.jpg se aprecia una de las fuentes del atrio de la llamada catedral de la inmaculada en la ciudad de Córdoba, Veracruz, México, donde, ya hace varios años, un santo párroco, de cuyo nombre no quiero acordarme, a cargo de tal iglesia, tuvo la brillante idea de rellenarlas de cemento, y todo  para joder a  sus semejantes, a los niños que al salir de la escuela, en días de mucho calor, se metían en ella, a los que tomaban agua de dichas fuentes, unas para las cubetas de sus flores en venta y otros para lavar, por unas monedas, carros estacionados alrededor del templo de Dios, y también para joder a las benditas palomas de la paz de Dios que se quedaron sin bebedero.... Quizá tal proeza haya inspirado a los ocurrentes del año 2014 de rellenar con  piedras la fuente del vecino parque vecino 21 de Mayo...

foto tomada de 
ZM Córdoba http://zmcordoba-efr41n.blogspot.com/


 los cuales, dicen. se han arrepentido y ya hasta piensan en echarle agua bendita o bendita agua, es decir, para lo que fueron hechas.... salud ¡El agua es vida!

Quizá también se arrepientan y quiten los letreros que ponen mal tono al jardín 21 del de Mayo...

¡Que idea!


¡Soy Libre...!


¡Ahí viene el hombre...!


jueves, 17 de abril de 2014

El Alfabeto


El alfabeto

Leí en el pasado varios libros de Asimov, ahora me encuentro con otro más, titulado, para fines prácticos del autor, La Tierra de Canaán, algunos de cuyos pasajes jamás olvidaré como el de la invención del alfabeto

La mayoría de los libros de historia tienden a prestar mucha atención a los grandes imperios,
a sus grandes victorias y derrotas. Se tiende a pasar por alto a las pequeñas ciudades y
naciones que nunca fueron imperios ni tuvieron un papel destacado en la guerra. Así,
habitualmente se estudia la parte occidental de la Media Luna fértil en relación con los
diversos imperios que la dominaron en uno u otro período de la historia.
Sin embargo, el extremo occidental de la Media Luna Fértil, en proporción a su tamaño, ha
contribuido más a la moderna civilización occidental que todos los poderosos imperios del
valle del Nilo y del Tigris y el Eufrates. Para mencionar sólo dos puntos, fue en la franja de
tierra que bordea el Mediterráneo oriental donde se inventó el alfabeto moderno. Y fue
también allí donde se elaboró una religión que, en formas diversas, ahora domina Europa, las
Américas, Asia occidental y el norte de Africa.
Por esas dos contribuciones solamente, la parte occidental de la Media Luna Fértil merece
un libro de historia separado, dedicado a los sucesos que se produjeron en esa parte pequeña,
pero sumamente importante, del mundo.
Pero sería útil disponer de un nombre para toda la región, pues «la parte occidental de la
Media Luna Fértil» es una frase pesada y demasiado larga para usarla con mucha frecuencia.
Ningún país ocupa ahora toda la región, pues se divide entre Siria, Líbano, Israel y Jordania,
de modo que no podemos usar ningún nombre moderno determinado. También en el pasado
estuvo dividida en naciones diferentes: Moab, Edom, Amón, Judá, Aram, etc.
En la antigüedad se usó, al menos para una parte de la región, el nombre de Canaán. Es un
nombre que nos es familiar en Occidente porque aparece en la Biblia. Por conveniencia, pues,
llamaré «Canaán» a la franja de la costa mediterránea que constituye el extremo occidental de
la Media Luna Fértil.

Durante un siglo, Canaán permaneció bajo la firme dominación egipcia. El Mitanni hizo
todo lo posible para estimular revueltas, pero no osaba ir más allá, y una ocasional marcha
hacia el Norte del ejército egipcio bastaba para sofocar revueltas y obligar al Mitanni a una
hostil pero clara retirada.
Para Canaán fue otra época de prosperidad. Ocurre a menudo que una ocupación extranjera,
aunque mal tolerada, lleva la paz a una región que, en otra situación, dedicaría el tiempo en
reyertas intestinas. Con la paz y el desarrollo del comercio bajo la égida de una potencia
protectora (a menos que esa potencia sea represiva hasta el punto del suicidio, cosa que
Egipto no era) llega la prosperidad.
Fue por entonces cuando Canaán hizo otra gigantesca contribución a la cultura mundial,
además de la invención de las ciudades, la alfarería y los viajes marítimos. Esa nueva
contribución concernía a los elementos de la escritura.
Al principio la escritura consistía en imágenes de aquello a lo que se aludía. Con el tiempo
se hizo tedioso dibujar imágenes reconocibles y se usaron símbolos reducidos. No era
necesario dibujar un buey entero, si para sugerir la idea bastaba una cabeza triangular con dos
cuernos (como una A invertida). Después de un tiempo, los garabatos que eran admitidos
como representación de un objeto particular tuvieron que ser aprendidos independientemente,
pues se hicieron demasiado esquemáticos para ser reconocidos por quien no supiera lo que
habían sido en un principio.

En los valles del Tigris y el Eufrates, donde la arcilla blanda era la sustancia común para
escribir, se hacían los símbolos perforando la arcilla con un estilete que dejaba pequeñas
marcas «cuneiformes» («en forma de cuña»). En Egipto, que poseía el papiro, podían
escribirse los signos con un pincel, y eran mucho más gráciles.
A medida que pasó el tiempo y la escritura se difundió, las cosas sobre las que era menester
escribir se hicieron más abstractas y complejas. Como consecuencia de ello, los símbolos se
hicieron aún más intrincados y difíciles de comprender. El símbolo que representaba a un
caballo también podía indicar «velocidad», y el que representaba a la boca también podía
significar «hambre». Dos símbolos unidos podían significar algo que no tenía nada que ver
con ninguno de los símbolos en la realidad, sino sólo con el sonido de ambos. Por ejemplo, si
en castellano tuviésemos un símbolo para «sol» y otro para «dar», podríamos unir ambos
símbolos para significar «soldar». [Por razones obvias, hemos tenido que cambiar el ejemplo
del original inglés. N. del T.]
Naturalmente hubo intentos de abreviar el proceso. ¿Por qué no hacer que los símbolos
representen sílabas, aunque en sí mismas las sílabas no tengan significado? Si en castellano
tuviésemos un símbolo para «man», otro para «za» y otro para «na», ninguno de los cuales es
una palabra por sí solo, combinando «man», «za» y «na» obtendríamos una representación de
la conocida fruta. La ventaja de esto consiste en que hay menos sílabas diferentes que
palabras diferentes.
Hasta podemos hacer que un símbolo represente al sonido con el que comienza la palabra de
la cosa representada. Si tenemos símbolos para representar un pote, un arco, una rata, una taza
y una espina, podemos hacer que cada uno sólo represente el sonido inicial y que pote-arcorata-
taza-espina simbolice la palabra «parte». Puede parecer ridículo usar cinco símbolos para
significar algo que puede representarse con uno sólo, pero los mismos símbolos pueden ser
combinados en infinidad de maneras y, en definitiva, sólo tendríamos dos docenas de
símbolos para representar muchos miles de palabras, y sólo tendríamos que memorizar estas
dos docenas, en lugar de muchos miles.
Los egipcios pensaron en todo esto, pero nunca dieron el paso decisivo para simplificar su
escritura. Usaron sílabas y sonidos iniciales, pero sólo los agregaron a sus símbolos originales
para palabras e ideas. La razón de ello quizás haya sido que la escritura estaba en manos de
sacerdotes que juzgaban una ventaja para ellos el hacer que la escritura fuese algo
complicado.
Esa complicación aseguraba que la escritura no se volviese demasiado común, que los legos
seguirían siendo analfabetos. De este modo, los sacerdotes serían esenciales para el Estado, en
la medida en que la escritura era esencial, y naturalmente aumentaba el poder de los
sacerdotes. Tan asociados estaban la escritura y el sacerdocio en Egipto que los signos de la
escritura egipcia fueron llamados posteriormente «jeroglíficos» por los griegos, palabra que
significa «incisiones sagradas».
No ocurrió lo mismo en Canaán, donde los comerciantes hallaron que los sistemas de
escritura intrincados causaban pérdidas en los ingresos. Si deseaban comerciar con los valles
del Eufrates, el Tigris y el Nilo, debían conocer un poco la complicada escritura cuneiforme
como la complicada escritura jeroglífica. Además, constantemente debían preparar listas,
recibos, notas de venta y todos los otros elementos del comercio en un sistema o en el otro, o
quizá en ambos. Necesitaban desesperadamente algo más breve.
Algún comerciante cananeo, un genio anónimo, decidió aplicar la idea de hacer que los
símbolos representasen el sonido inicial, como hacían a veces los egipcios, y usarlos con
exclusividad.
Así, la palabra cananea para «buey» era «'aleph», donde el símbolo ' representa una oclusión
glótica o un gruñido muy suave que no existe en español. ¿Por qué no hacer que el símbolo
para «buey» representase el sonido ' cada vez que apareciese? De igual modo los símbolos
para «casa», «camello» y «puerta», que en cananeo eran «beth», «gimel» y «daledh»,
respectivamente, podían representar a las consonantes que nosotros escribimos «b», «g» y
«d».
Finalmente, los cananeos hallaron que veintidós signos eran suficientes para representar
todas las palabras que usaban. Esos veintidós signos sólo representaban consonantes. A
nosotros esto nos parece extraño, pues las vocales son igualmente importantes. ¿Cómo
podemos saber si «ms» representa a «masa», «mesa», «misa», «musa» o «amasa»?
Pero ocurre que las lenguas semíticas se basan en ternos de consonantes. Cada conjunto de
tres consonantes representa una idea básica y, cuando se agregan vocales, se obtienen
variaciones sobre este tema básico. Las tres consonantes bastan (si se habla una lengua
semítica) para captar la idea, y por el sentido de la frase, puede saberse cuáles son las vocales
adecuadas.
Los más antiguos ejemplos conservados de escritura alfabética han sido hallados en las
ruinas de una antigua ciudad cananea llamada Ugarit, situada sobre la costa a 160 kilómetros
al norte de Biblos. Esas inscripciones se remontan, quizá, al 1400 a. C. (Ugarit fue destruida
por un terremoto, alrededor de 1350 a. C., por lo cual se han conservado esas antiguas
inscripciones. No quedaron anegadas en una inundación de objetos posteriores.)
El alfabeto es una invención mucho menos común que la de la escritura misma (aunque no
es tan importante, pues sólo se trata de una simplificación de una invención anterior).
Mientras que la idea de la escritura surgió en varios pueblos independientemente, la idea del
alfabeto parece haber aparecido sólo una vez: en Canaán, en algún momento anterior al 1400
a. C.
Pronto la idea se difundió, entre los griegos, por ejemplo. Estos, que —en tiempos
posteriores— estaban muy orgullosos de su cultura y pensaban que todos los otros pueblos
eran culturalmente inferiores, no trataron de ocultar el hecho de que la escritura alfabética no
era invención de ellos. En sus leyendas hablaban de un tal Cadmo, un príncipe de Canaán (y
hermano de Europa, cuyo rapto por Zeus había originado la civilización en Creta) que llegó a
Grecia y llevó consigo la escritura alfabética.
Los griegos deformaron los nombres sin significado (para ellos) de las letras y los
convirtieron en sonidos que les parecían más naturales. Así, «aleph», «beth», «gimmel» y
«daleth» se convirtieron en «alpha», «beta», «gamma» y «delta». Las nuevas palabras no
tenían sentido en griego, pero eran más fáciles de pronunciar para personas de habla griega.
De las dos primeras palabras, de estos nombres deformados, deriva nuestra voz «alfabeto».
Los griegos hicieron una contribución sumamente importante al alfabeto. Puesto que
hablaban una lengua indoeuropea, no semítica, el sistema de las tres consonantes no se
aplicaba a ella. No podían prescindir de las vocales. Por ello hicieron que algunos de los
símbolos cananeos representasen sonidos vocálicos. Así, a la primera letra, que representaba
la oclusión glótica, la usaron para representar la vocal que llamamos «a».
El alfabeto tuvo también amplia difusión y, en cada adopción, se deformaron cada vez más
los símbolos y los nombres y se agregaron nuevas letras o se alteraron las viejas para
representar sonidos presentes en la lengua de quienes lo adoptaban y que no existían en otras
lenguas. Pero en última instancia, todo alfabeto usado sobre la Tierra puede hacerse remontar
(se cree) al alfabeto originario de Canaán.
Aunque la escritura existía desde quince siglos antes de la invención del alfabeto, sólo con
éste surgió la clara posibilidad de que la gente común aprendiese a leer y escribir. Y al hacer
que fuese cada vez mayor el número de personas que tuvieron acceso al saber, permitió que
fuera también cada vez mayor el número de personas que hizo contribuciones a éste. Así, el
alfabeto favoreció enormemente el desarrollo de la cultura y la tecnología *.
Las ciudades costeras de Canaán también crearon otra importante técnica en esos tiempos en
general pacíficos y prósperos, una técnica relacionada con los tintes. El hombre siempre ha
considerado agradable los colores, combinados con buen gusto. Hasta los habitantes de las
cavernas prehistóricas de la Antigua Edad de Piedra usaban tierras coloreadas para preparar
sus pinturas. No es sorprendente, pues, que los hombres tratasen también de dar color a sus
tejidos.
Las substancias coloreadas que podían usarse para teñir los tejidos eran, en general,
insatisfactorias. Eran de colores apagados, o desaparecían cuando se lavaban las prendas, o se
desteñían a la luz del sol o las tres cosas a la vez. Pero en las costas cananeas había un caracol
al que podía tratarse de tal modo que brindase una substancia coloreada que teñía las ropas
perfectamente. Daba un color rojo azulado que no desaparecía con el lavado ni se desteñía.
Ese tinte fue muy codiciado durante toda la Antigüedad, se vendía a altos precios y
contribuyó enormemente a la prosperidad de las ciudades costeras de Canaán. En este caso,
los cananeos ya no se limitaban a comprar a unos y vender a otros, sino que ellos mismos
producían algo de valor. Esto fue particularmente importante, pues aunque otros podían
hacerse comerciantes y competir con los cananeos, sólo las ciudades costeras de Canaán
podían producir el tinte, mediante un proceso que conservaron cuidadosamente como secreto
de Estado.
Por entonces los fenicios también desarrollaron técnicas mejores para fabricar vidrio,
material que los egipcios elaboraban desde hacía miles de años.
Los griegos posteriores llamaron a los cananeos de la costa phoiniké, que tal vez
sencillamente fuese su versión de la palabra «mercader», que es lo que también significa
«cananeo». Pero la etimología habitual que se da de la palabra la hace derivar de la voz griega
que significa «rojo y sangre», y se supone que alude al tinte que vendían los cananeos de la
costa.
Es esa palabra griega la que se convirtió en nuestra voz «fenicio», y por lo general tendemos
a olvidar quiénes eran esas gentes. El término «cananeo» nos es familiar principalmente por la
Biblia, donde alude a los hombres del interior, mientras que la palabra «fenicio» nos es
familiar sobre todo por la historia griega, en la que se refiere a los hombres de la costa. Yo
usaré «cananeos» para los hombres del interior y «fenicios» para los de la costa, porque es lo
usual. Pero debemos recordar que los fenicios eran cananeos. Pero la prosperidad del siglo siguiente a la victoria de Tutmosis en la batalla de Cadesh no duró. Nada dura.

lunes, 14 de abril de 2014

La amenaza del acopio de inteligencia. Michael Ratner

La amenaza del acopio de inteligencia. Michael Ratner

Las más recientes revelaciones de Edward Snowden –entre ellas, que Julian Assange figura en un cronograma de cacería humana y la posible clasificación de Wikileaks como agente malicioso externo– demuestran a las claras que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos equipara el periodismo y la denuncia ciudadana con el terrorismo.
Publicado el: 4 de abril de 2014
Opinión: La amenaza del acopio de inteligencia. Michael Ratner
Chelsea Manning, en imagen del 20 de agosto de 2013. Foto: AP/Patrick Semansky

Michael Ratner*
Publicada el 3 de abril en la versión impresa.
Las más recientes revelaciones de Edward Snowden –entre ellas, que Julian Assange figura en un cronograma de cacería humana y la posible clasificación de Wikileaks como agente malicioso externo– demuestran a las claras que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos equipara el periodismo y la denuncia ciudadana con el terrorismo.
Si el lector ha buscado alguna vez Wikileaks en Internet, es probable que la inteligencia británica y la NSA lo tengan identificado.
Hace unas semanas, documentos revelados por el denunciante ciudadano Edward Snowden y publicados por The Intercept mostraron que el Centro Operativo de Comunicaciones Gubernamentales (GCHQ, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, equivalente británico a la NSA, recabó las direcciones IP de personas que buscaron o visitaron Wikileaks, como parte del esfuerzo de la agencia por acopiar información sobre la red humana que apoya el sitio de publicaciones. Pero los documentos también exponen serias repercusiones potenciales para la libertad y para la prensa en conjunto.
Todo comienza con el director de Wikileaks, Julian Assange, mi cliente. Los documentos revelados por The Intercept muestran que la NSA designó a Assange como objetivo, en el mismo nivel que los miembros de Al Qaeda; que la agencia presionó a países aliados para que intentaran someterlo a juicio penal, y que evaluó catalogar a Wikileaks como actor extranjero malicioso, lo cual expondría a cualquiera que tenga contacto con el sitio –desde lectores pasivos hasta voluntarios, incluidos ciudadanos estadunidenses– a ser vigilado. Semejantes tácticas dejan ver con claridad que Assange tuvo razón en solicitar asilo y Ecuador estuvo justificado al concederlo.
La NSA colocó a Assange en lo que llama un cronograma de cacería humana. Las personas en esa lista son objetivos que la agencia busca ubicar, perseguir, capturar o matar, entre ellos miembros de Al Qaeda. Que Assange, un individuo que publicó información de denunciantes ciudadanos, se encuentre en tal lista indica que la agencia no teme usar su autoridad de acopio de inteligencia para impedir el libre flujo de información.
En el caso de Assange, el documento detalla la forma en que el gobierno de Barack Obama apremió a sus aliados –entre ellos Australia, Reino Unido, Islandia y Alemania– para enjuiciarlo por publicar documentos secretos de la guerra de Afganistán. Y eso fue antes de que Wikileaks difundiera documentos de la guerra de Irak y la serie de cables diplomáticos que llegó a ser conocida como Cablegate. No hace falta mucha credulidad para pensar que tales esfuerzos debieron de haberse intensificado luego de la serie de publicaciones de alto perfil que vino después de 2010 (fecha del documento recientemente divulgado), y que Estados Unidos debió de continuar abusando de su poder para inducir a otras personas con el fin de que presionaran a Assange y le impidieran seguir publicando.
Clasificar a Wikileaks como actor malicioso extranjero lo sujetaría, junto con sus lectores y colaboradores, a la vigilancia más amplia posible, y permitiría espiar a ciudadanos estadunidenses que forman parte de su equipo, incluidos abogados como yo.
Estas revelaciones hacen más que ilustrar el uso de una vigilancia extendida para perseguir a divulgadores como Assange. También exponen a otras instituciones noticiosas, como The Guardian, The New York Times The Washington Post, que han trabajado con Assange para publicar documentos presentados en Wikileaks. La red de la NSA podría expandirse hasta ellos, en par­ticular considerando que la agencia ha vacilado poco en vigilar a ciudadanos estadunidenses.
También en fechas recientes, la Suprema Corte británica ratificó la decisión del gobierno de ese país de detener en Heathrow a David Miranda, pareja del periodista Glenn Greenwald, y retenerlo durante horas para interrogarlo con fundamento en la ley británica sobre terrorismo, pese a que el viaje formaba parte de actividades periodísticas. Miranda llevaba documentos para ser entregados a The Guardian en el camino de regreso a su visita a la periodista Laura Poitras en Alemania. La corte resolvió que la libertad de prensa era superada por la ley sobre el terrorismo, lo cual abre una puerta peligrosa para impedir las actividades de una prensa libre en nombre del antiterrorismo.
Una comunidad de inteligencia cada vez más poderosa, que recibe semejante carta blanca de los gobiernos, no es buena noticia para el cuarto poder. No puede haber prensa libre bajo esas condiciones, y sin prensa libre no puede haber un verdadero sistema democrático. La luz que esas revelaciones arroja sobre las actividades de la NSA sólo sirve para alargar la sombra de la agencia y nos muestra cuánto no sabemos sobre las prácticas empleadas en el acopio de inteligencia.
Sabemos que la NSA y el gobierno estadunidense lanzaron un programa para desacreditar y destruir a Wikileaks. No sabemos cómo planea el gobierno continuar con ese programa.
Sabemos que la inteligencia británica es capaz de realizar programas de vigilancia a los lectores y patrocinadores de Wikileaks en tiempo real, y que lo ha hecho anteriormente. No sabemos si esos programas terminaron o continúan actualmente.
Sabemos que la NSA colocó a Assange entre terroristas en un cronograma de cacería humana. No sabemos si la designación de Wikileaks como agente extranjero malicioso significa que la actividad de la NSA ha vuelto a ser decidida por los agentes interesados en ejercer la vigilancia más amplia posible del sitio web.
Sabemos que en Virginia se convocó un gran jurado para investigar a Wikileaks, y que funcionarios del gobierno federal dijeron que la investigación continuaría. No sabemos si Assange ha sido consignado (pero creemos que tal vez sí), lo que lo obligaría a continuar viviendo en aislamiento en la embajada ecuatoriana en Londres.
Sabemos que los tribunales británicos no temen reducir la libertad de prensa. No sabemos hasta dónde llegarán esas restricciones.
Y si los denunciantes ciudadanos, divulgadores y periodistas siguen siendo silenciados y perseguidos, bien puede ser que nunca lo sepamos.
* Michael Ratner es presidente emérito del Centro por los Derechos Constitucionales, que representa a Wikileaks y a Julian Assange, así como a otros periodistas y organizaciones de noticias que buscan hacer públicos documentos del juicio de Chelsea Manning.
Publicado originalmente en Truthout.
Traducción: Jorge Anaya
- See more at: http://wikileaks.jornada.com.mx/notas/opinion-la-amenaza-del-acopio-de-inteligencia-michael-ratner#sthash.HjExjZft.dpuf

Seguridad y política de Estado. Noam Chomsky

Opinión/ Seguridad y política de Estado. Noam Chomsky

El principio rector de la teoría de las relaciones internacionales es que la mayor prioridad del Estado es garantizar la seguridad. Según la fórmula aceptada de George F. Kennan, estratega de la guerra fría, el gobierno es creado "para garantizar el orden y la justicia en el interior y proveer a la defensa común".
Publicado el: 6 de abril de 2014
Opinión/ Seguridad y política de Estado. Noam Chomsky
Simpatizantes de Amnistía Internacional dan la bienvenida a Edward Snowden, ex contratista de la NSA, a una teleconferencia en Chicago. Foto: Reuters

Noam Chomsky
Publicada el 6 y 7 de abril en la versión impresa. Parte 1 y parte 2.
El principio rector de la teoría de las relaciones internacionales es que la mayor prioridad del Estado es garantizar la seguridad. Según la fórmula aceptada de George F. Kennan, estratega de la guerra fría, el gobierno es creado para garantizar el orden y la justicia en el interior y proveer a la defensa común.
Parece una proposición plausible, casi evidente por sí misma, hasta que miramos más de cerca y preguntamos: ¿seguridad para quién? ¿Para la población en general? ¿Para el poder del Estado mismo? ¿Para los sectores dominantes?
Según a lo que nos refiramos, la credibilidad de la proposición varía de desdeñable a muy alta.
La seguridad para el poder del Estado está en el punto más alto, como ilustran los esfuerzos de los estados por protegerse del escrutinio de sus propias poblaciones.
En una entrevista en la televisión alemana, Edward J. Snowden señaló que su momento de decisión llegó cuando vio al director de inteligencia nacional, James Clapper, mentir abiertamente bajo juramento en el Congreso, al negar la existencia de un programa de espionaje interno dirigido por la Agencia de Seguridad Nacional.
Snowden explicó: El público tenía derecho a saber de esos programas. A saber lo que el gobierno hace en su nombre, y lo que hace en contra del público.
Lo mismo pudieron haber dicho con justicia Daniel Ellsberg, Chelsea Manning y otras valerosas figuras que actuaron con base en el mismo principio democrático.
La postura del gobierno es muy diferente: el público no tiene derecho a saber, porque de ese modo se vulnera la seguridad… en grado severo, afirman los funcionarios.
Existen varias razones para tomar con escepticismo esa respuesta. La primera es que es casi por completo predecible: siempre que se expone un acto del gobierno, éste por reflejo aduce la seguridad. Por tanto, la respuesta predecible conlleva poca información.
Una segunda razón para el escepticismo es la naturaleza de la evidencia presentada. John Mearsheimer, especialista en relaciones internacionales, escribe: “En un principio, de modo nada sorprendente, el gobierno de Obama sostuvo que el espionaje de la NSA tuvo un papel esencial para detener 54 conjuras terroristas contra Estados Unidos, con lo que dio a entender que tuvo una buena razón para violar la cuarta enmienda.
Sin embargo, era mentira. El general Keith Alexander, director de la agencia, reconoció a la larga, ante el Congreso, que sólo en un caso se podía hablar de éxito, y se refirió a atrapar un migrante somalí y tres compañeros que vivían en San Diego, quienes habían enviado 8 mil 500 dólares a un grupo terrorista en Somalia.
A una conclusión similar llegó el Consejo de Supervisión de la Privacidad y las Libertades Civiles, instituido por el gobierno para investigar los programas de la NSA y que, por consiguiente, tuvo acceso extensivo a materiales clasificados y a funcionarios de seguridad.
Existe, desde luego, un sentido en el cual la seguridad está amenazada por la conciencia pública: la seguridad del poder del Estado al ser expuesto.
El concepto fundamental fue bien expresado por el economista político Samuel P. Huntington, de Harvard: Los arquitectos del poder en Estados Unidos deben crear una fuerza que sea sentida, pero no vista. El poder sigue siendo fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.
En Estados Unidos, como en todas partes, los arquitectos del poder entienden bien ese aserto. Quienes han examinado la enorme masa de documentos desclasificados en, por ejemplo, la historia del Departamento de Estado, no dejan de notar con cuánta frecuencia la primera preocupación es la seguridad del poder del Estado frente al público, no la seguridad nacional en cualquier sentido significativo.
A menudo el intento de mantener el secreto es motivado por la necesidad de garantizar la seguridad de poderosos sectores nacionales. Un ejemplo persistente es conocido erróneamente como acuerdos de libre comercio, erróneamente porque violan de manera radical los principios del libre comercio y en esencia no tienen nada que ver con el comercio, sino más bien con los derechos del inversionista.
Estos instrumentos, por lo regular, se negocian en secreto, como la actual Asociación Transpacífico… no en completo secreto, por supuesto. No son secretos para los cientos de cabilderos empresariales y abogados que redactan las detalladas normas, cuyo impacto es revelado por las pocas partes que han llegado al público por medio de Wikileaks.
Conforme a la razonable conclusión del economista Joseph E. Stiglitz, la oficina del representante comercial de Estados Unidos representa los intereses de los consorcios, no los del público, y por tanto la probabilidad de que los resultados de las negociaciones sirvan a los intereses de los ciudadanos comunes y corrientes del país es baja; la perspectiva para los ciudadanos comunes de otros países es aún más débil.
La seguridad del sector empresarial es una preocupación regular de las políticas del gobierno, lo cual apenas si sorprende, dado que en principio ese sector es el que formula las políticas públicas.
En contraste, existe evidencia sustancial de que la seguridad de la población del país –que es como se supone que se debe entender el término seguridad nacional– no es una alta prioridad de la política del Estado.
Por ejemplo, el programa global de asesinatos con drones que impulsa el presidente Obama, con mucho la campaña terrorista más grande del planeta, es también una campaña generadora de terror. El general Stanley A. McChrystal, comandante de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN hasta que fue relevado del cargo, hablaba de las matemáticas de la insurgencia: por cada persona inocente que se mata, se crean 10 nuevos enemigos.
Este concepto de la persona inocente nos dice hasta dónde hemos llegado en los últimos 800 años, desde la Magna Carta, la cual sentó el principio de la presunción de inocencia, que alguna vez se creyó que era el fundamento del derecho angloestadunidense.
Hoy, la palabra culpable significa designado por Obama para ser asesinado, e inocente quiere decir aún no investido con ese estatus.
La Institución Brookings acaba de publicar The Thistle and the Drone (literalmente, El cardo y el zángano, en alusión al sentir de la tribu y a los aviones no tripulados /T.), muy elogiado estudio antropológico de las sociedades tribales escrito por Akbar Ahmed, subtitulado “Cómo la guerra de EU contra el terrorismo se convirtió en una guerra global contra el islam tribal”.
Esta guerra global presiona a gobiernos centrales represivos para que emprendan ataques contra los enemigos tribales de Washington. La guerra, advierte Ahmed, puede llevar a algunas tribus a la extinción, con graves costos para las sociedades mismas, como se observa ahora en Afganistán, Pakistán, Somalia y Yemen. Y, a final de cuentas, a los propios estadunidenses.
Las culturas tribales, señala Ahmed, se basan en el honor y la venganza: Todo acto de violencia en esas sociedad tribales provoca un contrataque: mientras más duros los ataques contra los hombres de la tribu, más crueles y sanguinarios los contrataques.
El ataque al terror puede volverse contra el país de origen. En la revista británica International Affairs, David Hastings Dunn describe la forma en que los drones, cada vez más sofisticados, son un arma perfecta para grupos terroristas: son baratos, se pueden adquirir con facilidad y poseen muchas cualidades que, al combinarlas, los convierten potencialmente en el medio ideal para un ataque terrorista en el siglo XXI.
El senador Adlai Stevenson III, en referencia a sus muchos años de servicio en el Comité de Inteligencia del Senado, escribe: “La cibervigilancia y el acopio de metadatos forman parte de la reacción continuada al 11-S, que ha producido pocas capturas de terroristas y enfrenta una condena casi universal. En muchas partes se percibe que Estados Unidos está empeñado en una guerra contra el islam, contra chiítas y sunitas por igual, en el terreno, con drones, y mediante testaferros en Palestina, desde el golfo Pérsico hasta Asia central. Alemania y Brasil resienten nuestras intrusiones y, ¿qué se ha ganado con ellas?”
La respuesta es que se ha ganado una creciente amenaza de terror, así como un aislamiento internacional.
Las campañas de asesinatos con drones son un mecanismo por el cual la política de Estado pone a sabiendas en peligro la seguridad. Lo mismo puede decirse de las operaciones de asesinato mediante fuerzas especiales. Y de la invasión a Irak, que aumentó en gran medida el terror en Occidente, confirmando las predicciones de la inteligencia británica y estadunidense.
Estos actos de agresión fueron, una vez más, asuntos de poca monta para sus planificadores, que están guiados por conceptos de seguridad enteramente diferentes. Ni siquiera la destrucción instantánea con armas nucleares ha tenido nunca alta prioridad para las autoridades del Estado. Esto lo veremos en el artículo siguiente.
* Este artículo está adaptado de una conferencia dictada por Noam Chomsky el 28 de febrero, bajo el auspicio de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear, en Santa Bárbara, California.
** El libro más reciente de Noam Chomsky es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US empireInterviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democráticos en el mundo y nuevos desafíos al imperio estadunidense: entrevistas con David Barsamian). Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusets, EU).
© Noam Chomsky, 2014. Distributed by The New York Times Syndicate.
- See more at: http://wikileaks.jornada.com.mx/notas/opinion-seguridad-y-politica-de-estado-noam-chomsky#sthash.IlUY53AR.dpuf

viernes, 11 de abril de 2014

Historia, paralelismos, hipocresías (siguientes miradas)

Historia, paralelismos, hipocresías (siguientes miradas)
Maciek Wisniewski*
E
l papel de Polonia en la crisis en Ucrania fue claramente el de un proxy del Departamento de Estado y caballo de Troika(arrancar a Kiev de Moscú y sujetarlo luego al FMI), pero también obedecía a su propia historia e intereses geopolíticos.
Primero, a la vieja obsesión por unbúfer –un cinturón de estados nacionales amigos– que la separase de Rusia, reforzando su posición. Desde hace años, coincidiendo con el expansionismo de la UE y la OTAN (doctrina Brzezinski) y desempolvando su vieja estrategia de prometeísmo de principios del siglo XX, Polonia trataba de contribuir, p.ej. mediante la Asociación Oriental, a deshilvanarRusia –y su zona de influencia– por las costuras nacionales (estrategia que acabó en la guerra en Georgia en 2008, cuando cruzamos la línea roja putiniana).
Segundo, a la principal doctrina de la política exterior polaca en el este: lo que es malo para Rusia es bueno para Polonia (extraña institucionalización de la tradicional rusofobia, históricamente justificada, pero a la vez exagerada).
Tercero, a los intereses poscoloniales en la zona y a las tendencias históricas de actuar como protector de Ucrania –véase la entrega anterior: Historia, paralelismos, hipocresías (dos miradas),La Jornada, 28/3/14–. Hoy queremos arrastrar a los ucranianos de nuevo, esta vez a una finca más grande –europea, incluso euroatlánticavide: Acuerdo de Asociación Transatlántica– y para otro tipo de penetración y acumulación capitalista a escala global. Ya no es sólo por el trigo, sino por los recursos energéticos y el vasto mercado de consumidores.
Y bueno: antes nosotros poníamos gobiernos-títeres en Kiev y ahora son nombrados por dedazo desde Washington (y nos tenemos que conformar con nuestro dedito detrás de las bambalinas).
***
En este sentido Arseni Yats’ Yatseniuk y su gabinete neoliberal, ultranacionalista y antirruso son una versión moderna yrecargada de Simon Petliura (1879-1926) y su efímero gobierno nacionalista y antibolchevique instaurado por el mariscal Józef Pilsudski (1867-1935) durante la excursión kieviana (1920) en la guerra polaco-bolchevique (1919-1920).
Un gobierno que garantiza los intereses polacos –No puede haber Polonia libre sin Ucrania libre, decía Pilsudski, afinando en Kiev suprometeísmo–, europeos y estadunidenses (ayer fue la entente, hoy es la OTAN).
De hecho, si no fuera por el tubo en el Báltico (el gasoducto Nord Stream), la canciller Merkel y... la misma OTAN, que nos estaban conteniendo (¡sic!), juzgando por el clima en los medios, ya hubiéramos lanzado la segundaexcursión kieviana (y al mismo tiempo de manera hipócrita tildábamos a Putin de Hitler y amenaza contra la paz en Europa...).
Nadie parecía acordarse que la vez pasada nos fue bastante mal, y peor a los ucranianos.
Aunque tras una exitosa campaña los polacos –junto con los petliuristas– tomaron Kiev, ocupándola por un mes (Petliura pagó a Polonia cediendo Wolyn Occidental y Galizia Oriental con Lwów, por el que antes, al final de la Primera Guerra Mundial, peleamos con los ucranianos), el contrataque bolchevique los empujó hasta la línea de Vistula, donde Polonia fue salvada gracias a un milagro, o al genio militar de Pilsudski, en la batalla de Varsovia (1920).
Los polacos derrotaron a los bolcheviques –y al famoso ejército de caballería/Konarmia de Semión Budionni–, pero los ucranianos perdieron su independencia (Petliura se exilió en París, donde fue asesinado por un vengador judío, tal vez inspirado por Moscú, que lo responsabilizaba por pogromos a manos de sus tropas).
El oeste de Ucrania quedó en Polonia (Tratado de Riga, 1921), mientras la URSS tomó el este ucranio, cuya población fue sujetada a una ferozdesucranización y la represión estalinista que acabó en holodomor: elgenocidio por hambre (20 años después, cuando Polonia fue invadida por Wehrmacht y por el Ejército Rojo, Galizia y Wolyn pasaron a ser parte de la URSS).
Según la visión dominante de la historiografía anticomunista y liberal, la batalla de Varsovia salvó al mundo(Edgar D’Arbenon, The eighteenth decisive battle of the world: Warsaw, 1920, Londres 1931); no obstante, este acontecimiento resultó más bien trágico en sus consecuencias.
Al impedir que la revolución llegase a Alemania (y cruzara el puente Polonia, como quería Lenin), fue responsable por la consiguiente degeneración del régimen bolchevique, y al influir en la configuración de poderes en el continente abrió el paso a los auges de Hitler y Stalin.
El gran Mijaíl Bulgákov (1891-1940) –ruso nacido en Kiev–, que veía a su ciudad pasando de manos a manos (de blancos, rojos, cosacos-petliuristas, polacos) y participaba en aquellos acontecimientos (cambiando igual de bandos), retrató aquellos turbulentos años en La guardia blanca (1924).
Dejó también esbozada otra novela,Alyi Maj, fragmentos que formaron el tomo de cuentos El señor Pilsudski,donde escribía de los polacos, con genial sarcasmo: Todos unos caballeros. Sólo matan a los rojos.
Y en voz de uno de sus personajes: “¡Qué nación tan cultural! Todos tocan a Chopin y hablan francés. Cada domingo escuchan misa católica. Después de cada batalla ponen un altar de campo y alaban al Señor (…) allí llevan a los prisioneros atados con alambre y los hacen arrodillarse”.
Si bien durante la presencia polaca en Kiev no hubo pogromos, también reinaba el caos; los civiles vivían atrapados en medio de las fuerzas beligerantes.
–¡El señor Pilsudski nos viene a defender!
–¡Usted está loco! Budionni nos defiende, Petliura nos defiende, el señor Pilsudski nos defiende. De esto sale sólo una confusión más grande. ¿Y qué hay de defender aquí? ¡No hay nada! Sólo la guerra...
Cuando Pilsudski despidió a Petliura y sus tropas nacionalistas, que se dispersaron por Europa, este defensor de los ucranios y sus gobiernos desanación (1926-1935/39), siguiendo las viejas prácticas coloniales polacas, aplicaron en Galizia y Wolyn una feroz política de asimilación, desucranizaciónlucha contra el terrorismo ucranio. (Continuará.)
*Periodista polaco

domingo, 6 de abril de 2014

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MEDICINA UV CD. MENDOZA CONVOCA

FACULTAD DE MEDICINA CIUDAD MENDOZA, VERACRUZ


Gris Cobos, Presidenta de EMUVCO informa que la Universidad Veracruzana a través de la Facultad de Medicina de Ciudad Mendoza y de la Asociación de Estudiantes de Medicina Universidad Veracruzana región Córdoba-Orizaba (EMUVCO) convoca a toda la comunidad a sumarse a la campaña de donación Sanguínea

Arte y pensamiento... Naief Yehya


El futurismo y la reinvención trágica del universo
Supervivencia
Hace más de un siglo, Filippo Tommaso Marinetti escribió el primer manifiesto futurista, texto que dio origen al movimiento estético más contradictorio, controvertido e incendiario de la historia del modernismo. El show Italian Futurism 1909-1944. Reinventing the Universe, del Museo Guggenheim de Nueva York, es la mayor muestra jamás reunida fuera de Italia de las obras de quienes clamaban por la destrucción de las bibliotecas y los museos, cantaban himnos a las máquinas y a la velocidad, glorificaban la guerra como el único método de higiene mundial y exigían que el arte debía ser total. Por primera vez se muestra aquí la evolución del futurismo, de su período “heroico”, que culmina con la llegada del fascismo, a la “Segunda ola” que acaba en la segunda guerra mundial, la cual fue menos dogmática y menos reconocida. El futurismo se presentaba como un movimiento antifilosófico, antiburgués (el burgués es la víctima favorita de todos los movimientos de ruptura) y anticultural que debía expandirse a todos los dominios de la vida, desde la política hasta la publicidad, y fue el primer movimiento pop. Las dos guerras mundiales proyectaron al futurismo con su propaganda beligerante (y docenas de manifiestos) al proverbial basurero de la historia. Sin embargo, es fundamental reconocer que, para bien y para mal, ciertas propuestas estéticas de varios artistas identificados con este movimiento sobrevivieron a su ideología y resultaron poderosas influencias en las corrientes y actitudes artísticas posteriores.
El hombre de las contradicciones
El futurismo está íntimamente relacionado con la personalidad de Marinetti: surge con la publicación del primer manifiesto de 1909 y culmina con su muerte en 1944. Marinetti se apropió de un nacionalismo enfebrecido, a pesar de vivir en París y de estar más cercano al medio artístico francés que del italiano (admiraba en particular las ideas antirracionalistas de Henri Bergson); despreciaba a las mujeres y al feminismo, pero se casó con quien sería una de las principales figuras del movimiento, la talentosa Benedetta Cappa; celebraba el progreso de las máquinas y un “arte nuevo”, pero el énfasis de la producción futurista estaba en los medios tradicionales: panfletos incendiarios y pinturas, y apenas consideraba al cine y la fotografía; reverenciaba la disciplina militar, pero exploraba delirantes formas poéticas experimentales y promovía caóticos eventos multidisciplinarios donde se mezclaba arte con política y vodevil, las serates, que anticiparon la tradición del performance; Marinetti exigía la destrucción de las academias, pero terminó volviéndose miembro de una.
El gran Boccioni
Una de las principales obsesiones de los futuristas era capturar el movimiento, rendir cuentas de lo que significaba la vida moderna, la dinámica de las masas, el vértigo de los trenes, autos, motos y aviones, así como las sensaciones producidas por la destrucción y el caos. Buena parte de la obra pictórica futurista es un híbrido de cubismo maltrecho, abstraccionismo timorato, expresionismo difuso e impresionismo exaltado y vociferante. Sin embargo, la obra de Giacomo Balla, Luigi Russollo y Carlo Carrá alcanza momentos vibrantes, hipnóticos y fascinantes. Pero ninguno de ellos tuvo la maestría y el talento de Umberto Boccioni, sin duda el mayor artista que dio esta escuela, un visionario y teórico que desarrolló un lenguaje pictórico para asir el ímpetu y la energía explosiva de la urbe en pinturas como La ciudad que se levanta y en su icónica escultura Formas únicas de continuidad en el espacio. Lamentablemente Boccioni fue congruente con su filosofía, se enlistó en el ejército al estallar la primera guerra mundial y murió a los treinta y tres años en un accidente ecuestre en 1916. En ese conflicto también perdió la vida el notable arquitecto Antonio Sant’Elia, mientras que Marinetti y Russollo sólo resultaron heridos.
Cambiar el mundo
Los futuristas entendían la guerra como purificación y como antídoto para la decadencia, pero especialmente como símbolo de virilidad. Su fanatismo bélico los llevó al escándalo y la provocación, y los convirtió en ridículos entusiastas de oprobiosas hecatombes militares y cómplices de la humillación nacional (Italia quedó en la ruina y perdió alrededor de seiscientas mil vidas). Marinetti dijo que el glamur del armamento moderno hacía que el espectáculo de la carne humana desgarrada y moribunda fuera insignificante. Nada puede redimir semejante afirmación; sin embargo, refleja de manera contundente la demente ilusión de la ruptura artística que anhela cambiar el mundo a cualquier precio.

Seguridad y política de Estado, Noam Chomsky / 1

Seguridad y política de Estado *
Noam Chomsky **/I
Foto
Simpatizantes de Amnistía Internacional dan la bienvenida a Edward Snowden, ex contratista de la NSA, a una teleconferencia en ChicagoFoto Reuters
E
n principio rector de la teoría de las relaciones internacionales es que la mayor prioridad del Estado es garantizar la seguridad. Según la fórmula aceptada de George F. Kennan, estratega de la guerra fría, el gobierno es creado para garantizar el orden y la justicia en el interior y proveer a la defensa común.
Parece una proposición plausible, casi evidente por sí misma, hasta que miramos más de cerca y preguntamos: ¿seguridad para quién? ¿Para la población en general? ¿Para el poder del Estado mismo? ¿Para los sectores dominantes?
Según a lo que nos refiramos, la credibilidad de la proposición varía de desdeñable a muy alta.
La seguridad para el poder del Estado está en el punto más alto, como ilustran los esfuerzos de los estados por protegerse del escrutinio de sus propias poblaciones.
En una entrevista en la televisión alemana, Edward J. Snowden señaló que su momento de decisión llegó cuando vio al director de inteligencia nacional, James Clapper, mentir abiertamente bajo juramento en el Congreso, al negar la existencia de un programa de espionaje interno dirigido por la Agencia de Seguridad Nacional.
Snowden explicó: El público tenía derecho a saber de esos programas. A saber lo que el gobierno hace en su nombre, y lo que hace en contra del público.
Lo mismo pudieron haber dicho con justicia Daniel Ellsberg, Chelsea Manning y otras valerosas figuras que actuaron con base en el mismo principio democrático.
La postura del gobierno es muy diferente: el público no tiene derecho a saber, porque de ese modo se vulnera la seguridad… en grado severo, afirman los funcionarios.
Existen varias razones para tomar con escepticismo esa respuesta. La primera es que es casi por completo predecible: siempre que se expone un acto del gobierno, éste por reflejo aduce la seguridad. Por tanto, la respuesta predecible conlleva poca información.
Una segunda razón para el escepticismo es la naturaleza de la evidencia presentada. John Mearsheimer, especialista en relaciones internacionales, escribe: “En un principio, de modo nada sorprendente, el gobierno de Obama sostuvo que el espionaje de la NSA tuvo un papel esencial para detener 54 conjuras terroristas contra Estados Unidos, con lo que dio a entender que tuvo una buena razón para violar la cuarta enmienda.
Sin embargo, era mentira. El general Keith Alexander, director de la agencia, reconoció a la larga, ante el Congreso, que sólo en un caso se podía hablar de éxito, y se refirió a atrapar un migrante somalí y tres compañeros que vivían en San Diego, quienes habían enviado 8 mil 500 dólares a un grupo terrorista en Somalia.
A una conclusión similar llegó el Consejo de Supervisión de la Privacidad y las Libertades Civiles, instituido por el gobierno para investigar los programas de la NSA y que, por consiguiente, tuvo acceso extensivo a materiales clasificados y a funcionarios de seguridad.
Existe, desde luego, un sentido en el cual la seguridad está amenazada por la conciencia pública: la seguridad del poder del Estado al ser expuesto.
El concepto fundamental fue bien expresado por el economista político Samuel P. Huntington, de Harvard: Los arquitectos del poder en Estados Unidos deben crear una fuerza que sea sentida, pero no vista. El poder sigue siendo fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.
En Estados Unidos, como en todas partes, los arquitectos del poder entienden bien ese aserto. Quienes han examinado la enorme masa de documentos desclasificados en, por ejemplo, la historia del Departamento de Estado, no dejan de notar con cuánta frecuencia la primera preocupación es la seguridad del poder del Estado frente al público, no la seguridad nacional en cualquier sentido significativo.
A menudo el intento de mantener el secreto es motivado por la necesidad de garantizar la seguridad de poderosos sectores nacionales. Un ejemplo persistente es conocido erróneamente como acuerdos de libre comercio, erróneamente porque violan de manera radical los principios del libre comercio y en esencia no tienen nada que ver con el comercio, sino más bien con los derechos del inversionista.
Estos instrumentos, por lo regular, se negocian en secreto, como la actual Asociación Transpacífico… no en completo secreto, por supuesto. No son secretos para los cientos de cabilderos empresariales y abogados que redactan las detalladas normas, cuyo impacto es revelado por las pocas partes que han llegado al público por medio deWikileaks.
Conforme a la razonable conclusión del economista Joseph E. Stiglitz, la oficina del representante comercial de Estados Unidos representa los intereses de los consorcios, no los del público, y por tanto la probabilidad de que los resultados de las negociaciones sirvan a los intereses de los ciudadanos comunes y corrientes del país es baja; la perspectiva para los ciudadanos comunes de otros países es aún más débil.
La seguridad del sector empresarial es una preocupación regular de las políticas del gobierno, lo cual apenas si sorprende, dado que en principio ese sector es el que formula las políticas públicas.
En contraste, existe evidencia sustancial de que la seguridad de la población del país –que es como se supone que se debe entender el términoseguridad nacional– no es una alta prioridad de la política del Estado.
Por ejemplo, el programa global de asesinatos con drones que impulsa el presidente Obama, con mucho la campaña terrorista más grande del planeta, es también una campaña generadora de terror. El general Stanley A. McChrystal, comandante de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN hasta que fue relevado del cargo, hablaba de las matemáticas de la insurgencia: por cada persona inocente que se mata, se crean 10 nuevos enemigos.
Este concepto de la persona inocente nos dice hasta dónde hemos llegado en los últimos 800 años, desde la Magna Carta, la cual sentó el principio de la presunción de inocencia, que alguna vez se creyó que era el fundamento del derecho angloestadunidense.
Hoy, la palabra culpable significadesignado por Obama para ser asesinado, e inocente quiere deciraún no investido con ese estatus.
La Institución Brookings acaba de publicar The Thistle and the Drone(literalmente, El cardo y el zángano, en alusión al sentir de la tribu y a los aviones no tripulados /T.), muy elogiado estudio antropológico de las sociedades tribales escrito por Akbar Ahmed, subtitulado “Cómo la guerra de EU contra el terrorismo se convirtió en una guerra global contra el islam tribal”.
Esta guerra global presiona a gobiernos centrales represivos para que emprendan ataques contra los enemigos tribales de Washington. La guerra, advierte Ahmed, puede llevar a algunas tribus a la extinción, con graves costos para las sociedades mismas, como se observa ahora en Afganistán, Pakistán, Somalia y Yemen. Y, a final de cuentas, a los propios estadunidenses.
Las culturas tribales, señala Ahmed, se basan en el honor y la venganza:Todo acto de violencia en esas sociedad tribales provoca un contrataque: mientras más duros los ataques contra los hombres de la tribu, más crueles y sanguinarios los contrataques.
El ataque al terror puede volverse contra el país de origen. En la revista británica International Affairs, David Hastings Dunn describe la forma en que los drones, cada vez más sofisticados, son un arma perfecta para grupos terroristas: son baratos, se pueden adquirir con facilidad y poseen muchas cualidades que, al combinarlas, los convierten potencialmente en el medio ideal para un ataque terrorista en el siglo XXI.
El senador Adlai Stevenson III, en referencia a sus muchos años de servicio en el Comité de Inteligencia del Senado, escribe: “La cibervigilancia y el acopio de metadatos forman parte de la reacción continuada al 11-S, que ha producido pocas capturas de terroristas y enfrenta una condena casi universal. En muchas partes se percibe que Estados Unidos está empeñado en una guerra contra el islam, contra chiítas y sunitas por igual, en el terreno, con drones, y mediante testaferros en Palestina, desde el golfo Pérsico hasta Asia central. Alemania y Brasil resienten nuestras intrusiones y, ¿qué se ha ganado con ellas?”
La respuesta es que se ha ganado una creciente amenaza de terror, así como un aislamiento internacional.
Las campañas de asesinatos condrones son un mecanismo por el cual la política de Estado pone a sabiendas en peligro la seguridad. Lo mismo puede decirse de las operaciones de asesinato mediante fuerzas especiales. Y de la invasión a Irak, que aumentó en gran medida el terror en Occidente, confirmando las predicciones de la inteligencia británica y estadunidense.
Estos actos de agresión fueron, una vez más, asuntos de poca monta para sus planificadores, que están guiados por conceptos de seguridad enteramente diferentes. Ni siquiera la destrucción instantánea con armas nucleares ha tenido nunca alta prioridad para las autoridades del Estado. Esto lo veremos en el artículo siguiente.
* Este artículo, primera de dos partes, está adaptado de una conferencia dictada por Noam Chomsky el 28 de febrero, bajo el auspicio de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear, en Santa Bárbara, California
** El libro más reciente de Noam Chomsky es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US empireInterviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democráticos en el mundo y nuevos desafíos al imperio estadunidense: entrevistas con David Barsamian). Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusets, EU).
© Noam Chomsky, 2014. Distributed by The New York Times Syndicate.
Traducción: Jorge Anaya.
Enlaces:

domingo, 23 de marzo de 2014

FW: RV: El 68 no se olvida.....‏

 
 
22/03/2014
 
 
De: Froylán Eduardo Hernández Lara (froylanehl@hotmail.com) Este remitente está en tu lista de contactos.
Enviado:sábado, 22 de marzo de 2014 05:05:49 p.m.
Para:fjchain@hotmail.com

TRAGO AMARGO PARA QUIENES DE UNA U OTRA MANERA ESTUVIMOS CERCA DEL CONFLICTO.

domingo, 2 de marzo de 2014

La ley estilo Orizaba


http://www.elmundodeorizaba.com/opinion/columnas/1492484-n1
lOCAL
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La ley al estilo Orizaba
Agustín García Márquez
Sábado, 01 Marzo 2014
Es un tema ineludible. El trágico fin de una menor de edad en un hotel de paso en Orizaba a manos de un varón, su ocasional cliente y también menor de edad, confirmó la existencia de personas en minoría legal ejerciendo la prostitución en las calles orizabeñas y probablemente en otros sitios como cantinas y casas de masaje.
Los medios impresos, virtuales y radiofónicos hicieron más énfasis en la sangre que en su edad y el olvido rápidamente alcanzó a la víctima. Ningún particular que facilitara el comercio sexual de la menor de edad ha sido llamado a cuentas.
Además de su victimario, nadie ha sido regañado; vamos, ningún funcionario municipal, de Seguridad Pública, Gobernación, o de la Jurisdicción Sanitaria han expresado su preocupación por que diversas normas legales fueran claramente rebasadas.
Ninguno del selecto grupo de “los abajo firmantes” presentó alguna queja; los mariachis y las ONG callaron.
Se suponía que los menores de edad no pueden entrar a los hoteles en Orizaba, especialmente después de que un joven le arrebatara la vida a una estudiante que era su novia, a principios de junio de 2009. Es claro que la existencia de esas normas sólo es una suposición. La realidad es que en Orizaba no hay autoridad que haga cumplir la ley cuando se trata de la prostitución de menores.
En otros asuntos, si de negocios se trata, esas mismas autoridades tienen la adrenalina al máximo, con todo su aparatos represivo (policiaco e ideológico), para combatir el nefando delito del comercio ambulante, como se vio en la gresca del sábado pasado en el Parque Castillo.
¿Por qué ante la prostitución de menores y el comercio ambulante hay dos reacciones tan diferentes y opuestas?
¿Se trata acaso del lugar?, es decir, no se permitirá el comercio ambulante en el centro histórico y en la calle Madero porque es el espacio privilegiado donde los bienes inmuebles tienen un mayor valor y se busca que nada afecte al mercado inmobiliario; porque forma parte del circuito turístico local, o porque el comercio ambulante podría ser ejercido por mujeres indígenas de Ixhuatlancillo, es decir, por simple racismo.
La autoridad no tomó medidas para prevenir el enfrentamiento aunque numerosos observadores advirtieron que la inseguridad, el desempleo, las reformas legales y la ineptitud de los políticos están creando un ambiente propicio para la insurrección social.
Cuando unos inspectores intentaron retirar una mujer ixhuateca con su hijo en brazos y en el altercado su otra pequeña hija resultó lesionada, los peatones se solidarizaron con ellas. La multitud, de entre cien y quinientas personas, requirió de espacio e invadió la calle Madero, interrumpiendo el tráfico vehicular a un costado del parque público.
Un elemento de Tránsito y luego su jefe intentaron mover al grupo y fueron retenidos como únicas víctimas de la indignación popular, pues los inspectores municipales ya habían huido; entonces la Policía municipal se movilizó para rescatarlos.
La carga policiaca disolvió la reunión y detuvieron a varias personas, pero más tarde la presencia de los elementos de la Marina los disuadió para que a su vez se replegaran.
Los siguientes días fueron dignos de un estudio sobre las políticas públicas, medios de comunicación e interculturalidad. La negociación, real o supuesta, con el esposo de la mujer ixhuateca para ceder espacios públicos a los comerciantes, a cambio de olvidar los actos de discriminación y la violación de sus derechos dejó al descubierto un pensamiento premoderno y bien machista. Y de nuevo, los mariachis y las ONG callaron.
El lugar donde la mujer originaria de Ixhuatlancillo estaba comerciando es parte del antiguo Ixhuatlán, el pueblo antecedente a la fundación de Orizaba a mediados del siglo XVI, pero que los ixhuatecos abandonaron poco después de la conquista española para ir a fundar Ixhuatlán del Monte que ahora es conocido como Ixhuatlancillo.
Sólo el derecho emanado de la conquista española, y todavía no abolido en Orizaba, es lo que sustenta el reglamento de comercio invocado para negarle su histórico espacio a los ixhuatecos, pues por otra parte, el reglamento no fue consultado con los pueblos indígenas afectados antes de su promulgación, tal como indican diversos acuerdos internacionales suscritos por México; el Congreso del Estado debería valorar su vigencia legal, al no consultar a los sanjuaneros, ixhuatecos y atzompeños que hace más de cien años realizan el comercio en las calles de Orizaba.
Es la ley al estilo Orizaba. Al gusto, selectiva, oscura e ilegal.