jueves, 30 de marzo de 2017

El racismo del conocimiento


El racismo del saber
(racismo epistémico)

El racismo del conocimiento (racismo epistémico) es uno de los aspectos o formas del racismo.

El racismo y sexismo del saber son formas ocultas de racismo en el sistema mundial occidentalizado/cristianizado ó capitalista/patriarcal.

Los racismos y sexismos económicos, políticos y sociales son mucho más visibles y reconocidos que el racismo/sexismo del saber.

El racismo del saber es la forma fundacional y de las más viejas versiones del racismo con respecto a la inferioridad de los "no occidentales"

El racismo del saber considera a los “no occidentales” por debajo de lo humano

Tal “inferioridad” el racismo del saber la define en base a su cercanía al estado de animalidad y este estado lo define sobre la base de una inteligencia inferior y falta de racionalidad.

El racismo del saber (racismo epistémico) opera privilegiando la política esencialista ("identidad") de las elites masculinas occidentales.

Es decir, el racismo del saber privilegia la tradición hegemónica del pensamiento de la filosofía y la teoría social occidentales que casi nunca incluyeron a las mujeres "occidentales" y nunca incluyeron los filósofos y filosofías y las ciencias sociales no occidentales.

Con este racismo del saber el "occidente" es considerado como la única tradición legítima de pensamiento para producir conocimiento, y la única con acceso a la "universalidad", "racionalidad" y "verdad". 

El racismo del saber (racismo epistémico) considera que el conocimiento "no occidental" es inferior al conocimiento "occidental".

Dado que el racismo del saber se entrelaza con el sexismo del saber, las ciencias sociales centradas en occidente son una forma de racismo/sexismo del saber que privilegia el conocimiento masculino "occidental" como forma superior de conocimiento en el mundo actual.

Las ciencias sociales son racistas y patriarcales al mismo tiempo. 

Si seguimos el criterio de pensadores privilegiados dentro de las disciplinas académicas occidentales, podemos observar sin excepción que privilegian las teorías y los pensadores masculinos "occidentales", especialmente todos aquellos relacionados con los varones europeos y euro-norteamericanos.

Esta "política de identidad" esencialista y hegemónica es tan poderosa y tan normalizada a través del discurso de "objetividad" y "neutralidad" de la "ego-política del conocimiento" cartesiana en las ciencias sociales que esconde al hablante y el lugar de poder desde el que se habla, de modo que cuando pensamos en la "política de la identidad" (“identity politics”) inmediatamente asumimos, como cosa de "sentido común", que estamos hablando de las minorías racializadas.

En realidad, sin negar la existencia de la "política de identidad" esencialista entre algunas intervenciones de minorías racializadas, la "política de identidad" hegemónica - la del discurso masculino eurocentrista - utiliza este discurso sexista, racista e identitario para descartar todas la intervenciones críticas arraigadas en las epistemologías y cosmologías que provengan de los grupos oprimidos y de las tradiciones de pensamiento "no occidentales" (Maldonado-Torres, 2008a; 2008b).

El mito subyacente de los círculos académicos occidentalizados sigue siendo el discurso cientificista de la "objetividad" y la "neutralidad" que oculta el "locus de la enunciación" del hablante; es decir, de aquel que habla, y el lugar de la corpo-política del conocimiento y la geopolítica del conocimiento desde el que se habla en las relaciones de poder existentes a escala mundial.

A través del mito de la "ego-política del conocimiento" (que, en verdad, siempre habla a través de un cuerpo masculino "occidental" y una geopolítica eurocentrista de conocimiento), las voces críticas provenientes de individuos y grupos inferiorizados y subalternizados por este racismo epistémico hegemónico y este sexismo epistémico son negadas y descartadas como particularistas.

Si la epistemología tiene color - como muy bien señalara el filósofo africano Emmanuel Chukwudi Eze (1997) - y género/color - como dijera la socióloga afro-norteamericana Patricia Hills Collins (1991) - entonces, la epistemología eurocentrista que domina las ciencias sociales tiene color y género, es decir, es blanca y masculina.

La construcción de la epistemología de los varones "occidentales" como superior y la del resto del mundo como inferior forma parte del sexismo/racismo epistemológico que ha predominado en el sistema mundial por más de 500 años.

El privilegio epistémico de "Occidente" fue consagrado y normalizado a través de la destrucción del Al-Andaluz por parte de la Monarquía Católica Española y de la expansión colonial a partir de finales del siglo XV.

Desde rebautizar al mundo con la cosmología cristiana (Europa, África, Asia y, más tarde, América), caracterizando a todo el conocimiento no cristiano como un producto de fuerzas paganas y demoníacas, hasta asumir, en su mismísimo provincialismo eurocentrista, que solamente dentro de la tradición greco-romana, pasando a través del renacimiento, el iluminismo y las ciencias occidentales, se logran la "verdad" y la "universalidad", el privilegio epistémico de la "política de identidad" masculina eurocentrista y occidental fue normalizada hasta el punto de la invisibilidad como "política de identidad" hegemónica. Se convirtió en el conocimiento normalizado universal.

De este modo, todas las "otras" tradiciones de pensamiento fueron consideradas inferiores (caracterizadas en el siglo XVI como "bárbaras", en el siglo XIX como "primitivas", en el siglo XX como "subdesarrolladas" y a comienzos del siglo XXI como "anti-democráticas").


Por tanto, desde la creación de las Ciencias Sociales Liberales Occidentales en el siglo XIX, tanto el racismo como el sexismo epistémicos han sido constitutivos de sus disciplinas y de la producción de conocimiento.

Las ciencias sociales occidentales suponen la inferioridad, parcialidad y falta de objetividad en la producción de conocimiento del conocimiento "no occidental", y la superioridad de "Occidente".

Como resultado, la teoría social occidental se basa en la experiencia de 5 países (Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y los Estados Unidos de Norteamérica) que constituyen solamente menos del 12% de la población mundial.

El provincialismo de la teoría social de las Ciencias Sociales Occidentales, con falsas pretensiones de universalidad, pretende explicar la experiencia social del restante 88% de la población mundial.

En resumen, el eurocentrismo con su racismo/sexismo epistémico es una forma de provincialismo que se reproduce dentro de las ciencias sociales de la actualidad. 


Fuente:
Revista ASTROLABIO, ISSN 1668-7515
nueva época. NÚMERO 6, 2011

ISLAMOFOBIA EPISTÉMICA Y CIENCIAS SOCIALES COLONIALES
EPISTEMIC ISLAMOPHOBIA AND COLONIAL SOCIAL SCIENCES1
Ramón Grosfoguel
Ramón Grosfoguel es Profesor Asociado de Estudios Étnicos en la Universidad de California, Berkeley, y Principal Investigador Asociado de la Maison des Sciences de l´Homme de Paris. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre la economía política del sistema mundial y sobre las migraciones de caribeños a Europa y los Estados Unidos de Norteamérica.

grosfogu@berkeley.edu

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